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Cuando hablamos de salud, nos referimos al bienestar entendido de una forma global, lo cual también incluye el equilibrio mental y emocional. La salud no es sólo una cuestión física.

CEDICAR le ofrece un tratamiento integral de su salud, por lo que es importante no olvidar la salud mental como una parte importantísima de nosotros mismos que debemos cuidar si queremos sentirnos mejor y vivir de manera satisfactoria.

Unidad de Psicología

Todos podemos pasar por una época difícil, encontrarnos con dificultades que nos sobrepasan y no sabemos cómo afrontar o padecer algún trastorno psicológico en algún momento dado de nuestras vidas. También sufrir enfermedades o tener que llevar a cabo tratamientos médicos y rutinas difíciles de asumir.

Sabemos que cada persona es diferente, y es por ello que adaptamos el tratamiento a las necesidades de cada uno. Para ello, realizamos una primera entrevista para entender de cerca tu caso, siempre dando gran importancia a crear un ambiente de tranquilidad y confianza.

A continuación te presentamos algunas de las temáticas más habituales dentro de la ayuda psicológica que tratamos en nuestro centro:

La psiconutrición es la ciencia que estudia nuestra relación con la comida, teniendo en cuenta las emociones, conductas, contexto y las relaciones sociales de cada persona.

Tendríamos en cuenta no sólo trastornos alimentarios, también aquellas dificultades difíciles de diagnosticar y que generan malestar como comer compulsivamente,  atracones, ansiedad por la comida, rechazo al cuerpo, dietas crónicas…

A veces ocurre que nos refugiarnos en la comida para intentar calmar las emociones desagradables. Pero cuando ésta es nuestra única estrategia, y por lo tanto se convierte en un hábito, puede traer consecuencias negativas como aumento de peso, colesterol, diabetes, culpa, obsesiones y sentimientos negativos entre otros.

La Psiconutrición tiene como objetivo fomentar una relación saludable con la comida. En el proceso de terapia, descubrirás nuevas herramientas para hacer frente a tu vida sin necesidad de recurrir de forma dañina a la comida.

Se considera adicción cuando se siente cierta dependencia hacia una sustancia o actividad.  Existen dos tipos de adicciones, dentro de cada grupo con mayor o menor gravedad:

  • Las adicciones a sustancias químicas o tóxicas: cocaínaporros, alcohol, psicofármacos…
  • Las adicciones comportamentales o sin sustancias: juego, sexo, compras, videojuegos, móvil…

Si hay algo que todos los tipos de adicciones tienen en común es la pérdida de control sobre la propia vida, la pérdida de voluntad. El hecho de tener que consumir o repetir determinada acción, a pesar de las consecuencias negativas que ello puede suponer para la persona y su entorno, en diversos ámbitos: salud, conflictos familiares, deudas económicas, aislamiento, problemas legales…

La adicción es una enfermedad compleja, que no se debe sólo a una causa. Generalmente, alberga otro tipo de problemas en su interior, los cuales pueden dar lugar a este tipo de conductas tóxicas.

Por eso es recomendable un tratamiento terapéutico con especialistas para abordar los motivos que generan la conducta destructiva desde la raíz.

Dejar de fumar es beneficioso a cualquier edad y mejora el estado de salud y la calidad de vida.

Los fumadores que reciben una combinación de tratamiento psicológico y farmacológico para abandonar el tabaquismo dejan de fumar en mayor proporción que quienes reciben intervención mínima.

En CEDICAR contamos con un tratamiento eficaz para dejar de fumar el que consta de 3 fases distribuidas en cinco sesiones:

  • 1 Fase de Preparación. La primera y segunda sesión tienen como objetivo conseguir una alta motivación, ya que es lo que determinará en gran parte el éxito del tratamiento.
  • 2 Fase Abandono. La tercera y cuarta sesión tienen como objetivo la deshabituación de fumar mediante técnicas y herramientas contrastadas científicamente, que se iremos aplicando poco a poco.
  • 3 Fase Mantenimiento. Corresponde con la quinta sesión y su objetivo es la prevención de recaídas, es decir, que los cambios que se han efectuado se mantengan en el tiempo.

Entre los problemas más frecuentemente que se encuentran las personas que han sufrido un infarto de miocardio están la presencia de ansiedad y depresión, miedo a que otro infarto se produzca, dificultades para la reincorporación laboral, los problemas de funcionamiento sexual, la disminución del nivel de actividades sociales y de ocio, etc.

Dificultades que en la mayoría de los casos tienen más que ver con la reacción psicológica provocada por el infarto, que con el deterioro cardiovascular de los pacientes.

Por otra parte, de cara a disminuir la probabilidad de volver a sufrir otro infarto, resulta de gran importancia modificar determinados hábitos que suponen un riesgo coronario como son el consumo de tabaco, los elevados niveles de estrés, el seguimiento de dietas alimenticias inadecuadas, el sedentarismo, etc. Sin embargo, aunque los pacientes estén informados de la relevancia de estos cambios, les suele costar mucho llevarlo a cabo, sobre todo mantenerlos a largo plazo.

Todo ello pone en evidencia la necesidad de recibir una adecuada atención psicológica que les permita lograr una rehabilitación cardíaca exitosa, es decir, poder recuperar la vida que llevaban antes de sufrir el infarto en la medida de lo posible y una reducción de los factores de riesgo de sufrir otro.

Tiene como objetivo mejorar los resultados deportivos y el bienestar personal.
Se trabajan sobre todo los recursos psicológicos del deportista como la gestión de la tensión y la concentración, control de expectativas, orientación motivacional, etc.

También se encarga de promover la motivación de la persona que por motivos de salud necesita practicar deporte y esto le supone una dificultad.
La práctica continuada de ejercicio físico tiene una serie de beneficios sobre la salud física y mental del individuo, como el aumento de la confianza y autoestima, una mayor autonomía e independencia, reduce el estrés, ansiedad y depresión. A su vez, ayuda a disminuir las actividades sedentarias y el uso de móviles y tv, mejora la memoria y protege contra el deterioro cognitivo. El apoyo psicológico en este objetivo te puede ser de gran ayuda.

El estado mental y emocional de una persona puede hacer que la condición física mejore o se deteriore en un momento dado. Hablamos de trastornos psicosomáticos cuando los síntomas físicos se ven agravados por factores mentales y emocionales como el estrés, la ansiedad o la depresión. Los distintos estados emocionales generan alteraciones bioquímicas en nuestro organismo que pueden provocar diferentes efectos en el cuerpo.

Algunos ejemplos son la fibromialgia, el colon irritable, dolores de cabeza, cansancio crónico, afecciones de la piel, bruxismo, insomnio… Pacientes con problemas cardíacos pueden verse afectados ya que el estrés y la ansiedad aumentan la presión arterial.

Dado que los trastornos psicosomáticos incluyen síntomas físicos que enmascaran la angustia emocional, es conveniente aprender a identificar y gestionar nuestras emociones de manera que no nos generen o agraven los problemas de salud.

A veces sentir ansiedad o estrés es normal e incluso útil, ya que es una respuesta a una situación estresante, como enfrentarnos a una decisión importante o a una nueva situación a la que debemos adaptarnos. Sin embargo, la ansiedad puede llegar a convertirse en un problema para la persona cuando esta aparece en cualquier momento, causando temor y preocupación constantes, por razones a veces indefinidas, y que a menudo pueden dificultar la vida diaria.

Algunos de los síntomas más comunes de la ansiedad son aceleración del ritmo cardíaco, sensación de falta de aire, sensación de nerviosismo y tensión, sensación de peligro o pánico, temblores, problemas gastrointestinales, problemas de concentración, insomnio, dificultad para gestionar las preocupaciones, evitación de situaciones que generan ansiedad…

Dentro de los trastornos por ansiedad encontramos:

  • Ansiedad social o fobia social
  • Trastorno de pánico con o sin agorafobia
  • Trastorno de ansiedad generalizada
  • Fobias
  • Trastorno obsesivo-compulsivo
  • Trastorno de ansiedad por separación

La ayuda psicológica puede ayudarte a tolerarla y gestionarla, mejorando radicalmente tu calidad de vida.

La depresión se puede describir como el hecho de sentirse triste, melancólico, infeliz, abatido o derrumbado. La mayoría de nosotros se siente de esta manera de vez en cuando durante períodos cortos. Algunos de los síntomas más comunes de la depresión pueden ser estado de ánimo irritable o bajo, dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño, aumento o disminución del apetito, cansancio y falta de energía, sentimientos de inutilidad, odio a uno mismo y culpa, dificultad para concentrarse, sentimientos de desesperanza hacia el futuro, pérdida del placer en las actividades que antes causaban bienestar, etc.

Hablamos de depresión clínica cuando dichos síntomas interfieren con la vida diaria de la persona durante un período de algunas semanas o más. La persona deja de desempeñar las actividades que hacía antes o aparece un deterioro importante en su desempeño. A veces es muy difícil salir de este estado por uno mismo y es en estos casos cuando suele ser conveniente acudir a un profesional.

Es posible que notes que tu memoria o tus funciones mentales se van reduciendo. Tal vez tus familiares y amigos cercanos también noten un cambio. Sin embargo, estos cambios no son tan graves como para que interfieran significativamente en tu vida diaria ni en tus actividades habituales.

 Algunos de los síntomas más frecuentes del deterioro cognitivo pueden ser tener olvidos  reiterados de citas o compromisos sociales, perder el hilo de los pensamientos o de las conversaciones, cada vez es más complicado tomar decisiones o comprender instrucciones, tener problemas para orientarte en entornos familiares, tu familia  y amigos notan cualquiera de estos cambios.

Si algo de esto te está ocurriendo, es posible que necesites estimulación cognitiva de mano de un profesional. Consiste en la aplicación de un conjunto de actividades que tienen como objetivo mantener o incluso mejorar el buen funcionamiento del cerebro a través de ejercicios de memoria, percepción, atención, concentración, lenguaje, funciones ejecutivas (solución de problemas, planificación, razonamiento y control). Tiene como objetivo retrasar el deterioro e incluso mejorar  las capacidades y habilidades, así como promover un envejecimiento activo.

La autoestima es la actitud de la persona respecto a ella misma, o valoración global que una persona realiza sobre sí misma, así como los sentimientos de respeto y de valor que una persona siente sobre ella.

Sin embargo, es posible que a menudo experimentes señales de baja autoestima como dificultad para decir que no, indecisión, vivir los errores o defectos propios con mucho malestar, mostrarse intolerante hacia la crítica, buscar la aprobación y complacencia constante de los demás…

La atención psicológica puede ayudarte a que te conozcas un poco mejor y de esta manera adquieras más libertad a la hora de actuar en tus relaciones sociales, así como contigo mismo. Todo el mundo se puede beneficiar de la psicología para vivir una vida más satisfactoria y plena, sin necesidad de estar pasando por una crisis o dificultad grave.

Los problemas con las relaciones sociales comprenden desde la timidez, la falta de habilidades y competencias para encontrar amigos, para mantener buenas relaciones, la ansiedad social o la propia tendencia al aislamiento debido al miedo al rechazo, que puede llegar a convertirse en una fobia social. La mayoría de estos rasgos suelen ser bastante comunes en muchas personas, sin embargo cuando están demasiado presentes pueden llegar a constituir un problema y motivo de mucho malestar.

Para abordar dichas dificultades se pueden entrenar las habilidades sociales, que son la capacidad de relacionarse con las demás personas y el mundo que nos rodea, pueden ayudarte a defender tus derechos, ser asertivo en la expresión de emociones y deseos. La ayuda de un profesional también te puede ayudar a entender cómo funcionan estas dificultades en ti y aprender a gestionarlas de manera que no te impidan ser tú mismo y disfrutar de tus relaciones.

También incluimos en este apartado los conflictos en la relación de pareja como son los celos recurrentes, la falta de comunicación, las discusiones constantes sobre convivencia, diferentes objetivos a largo plazo, inseguridades y tabúes en la vida sexual, estar a la defensiva en las discusiones, crisis de confianza por infidelidad, etc.

El déficit del control de impulsos se caracteriza por la dificultad para resistir una tentación o un deseo. Una persona con falta de control de impulsos suele manifestar problemas para controlar conductas agresivas o malas contestaciones, o decir o hacer cosas de las que más tarde se arrepiente.

La impulsividad nos hace hablar o actuar sin reflexionar, movidos por la primera emoción del momento.

Aprendiendo a controlar los impulsos aprendes a parar antes de actuar, siendo más libre de decidir qué es lo que realmente quieres hacer. Controlar el impulso aumenta la productividad y la confianza, mejorando tus relaciones con los demás y contigo mismo.

Psicología en Sevilla. CEDICAR.

Dejar de Fumar en Sevilla

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Ésta es nuestra tarifa estándar, independientemente de la temática por la que asista a consulta. Para consultar promociones o servicios que no aparecen en la página póngase en contacto con nosotros..

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